Lactancia y primeros cuidados del recién nacido

El embarazo, el nacimiento y los primeros días de vida del bebé traen nuevos aprendizajes y muchas preguntas. En esta sección encontrarás recomendaciones sobre lactancia materna y cuidados del recién nacido, desarrolladas por el equipo de Obstetricia, Neonatología y Pediatría de Clínica Colón.

Recomendaciones para la lactancia

La leche materna es el mejor alimento y el más completo que puede recibir el recién nacido. Allí se encuentran todos los elementos que necesita para su crecimiento y desarrollo saludable.

La leche materna tiene una concentración y proporción ideal de nutrientes según la necesidad del niño que se va ajustando con su edad. El aporte de estos nutrientes incide en un adecuado desarrollo del sistema nervioso, transferencia de anticuerpos que protegen al recién nacido de alguna infección grave, disminución del riesgo de muerte súbita y menor tasa de alergia y algunas enfermedades crónicas como la obesidad.

Asimismo, la persona que amamanta tiene sus beneficios, ya que se ha asociado con un menor riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario, así como de osteoporosis.

Frecuencia de las tomas

La alimentación al pecho no tiene horarios fijos. Durante los primeros días es esperable que el bebé tome entre 8 y 10 veces cada 24 horas, tanto de día como de noche. Esta frecuencia favorece una adecuada instalación de la lactancia y estimula la producción de leche.

Posiciones para amamantar

Existen distintas formas de amamantar.
Se aconseja ir variándolas para asegurar un mejor vaciado del pecho.

Cómo saber si tu bebé se prendió bien al pecho

Es importante que tu bebé se prenda bien al pecho para que pueda sacar leche sin dificultad.
Tu bebé está bien prendido si:
  • Tiene la boca bien abierta, como un bostezo.
  • No se prende solo del pezón sino también de parte de la areola (zona oscura que lo rodea).
  • El labio inferior está volcado hacia afuera.
  • El mentón y la nariz del bebé están tocando tu pecho.
  • Las mejillas se ven redondeadas. Hace mamadas lentas y profundas, a veces con pausas.
  • Podes ver u oír tragar a tu bebé.
  • Durante los primeros días, se recomienda no ofrecer chupete hasta que la lactancia esté bien establecida y la prendida al pecho sea correcta. Esto favorece un buen aprendizaje de la succión y una adecuada instalación de la lactancia.

Recomendaciones para el sueño seguro del bebé

Se debe evitar el calor ambiental intenso, el exceso de abrigo y asegurarle un ambiente libre de humo.

Siempre boca arriba en su cuna.  

El riesgo que genera el colecho (compartir la cama con el bebé) es mayor cuanto más se prolonga esta práctica durante la noche. 

Brazos por arriba de la sábana.  Tapar al niño hasta las axilas con los brazos por fuera de las sábanas, de modo que la ropa de cama no le cubra la cara. Así evitamos la posible obstrucción de la vía aérea y la reinspiración de dióxido de carbono, que provoca disminución de oxígeno en sangre.

Sin almohadas ni juguetes, la utilización de almohadas, frazadas, colchas, edredones, piel de oveja y otras superficies mullidas, como juguetes de peluche, se asocian con sofocación accidental durante el sueño cuando se ubican debajo del lactante o sueltas alrededor de él.

La lactancia materna exclusiva disminuye el riesgo de muerte súbita en más de un 70%.

La alimentación de la mamá durante la lactancia

Durante la lactancia no existen alimentos «prohibidos» de manera general. Lo más importante es mantener una alimentación variada, suficiente y equilibrada, que aporte la energía y los nutrientes necesarios para acompañar esta etapa.

Se recomienda incluir frutas y verduras todos los días, cereales integrales, legumbres, carnes, huevos, lácteos y grasas saludables, además de beber agua con frecuencia. No es necesario seguir dietas especiales ni eliminar alimentos de forma preventiva, salvo que exista una indicación médica específica.

La producción de leche no depende de consumir alimentos «milagrosos». Lo que realmente favorece la lactancia es el vaciamiento frecuente del pecho, una buena hidratación, el descanso cuando es posible y el acompañamiento de quienes rodean a la mamá.

Cada mujer tiene necesidades particulares, por eso, si existen enfermedades, restricciones alimentarias o dudas sobre la alimentación durante la lactancia, es importante consultar con el equipo de salud. Una alimentación adecuada ayuda a cuidar el bienestar materno y permite transitar este período con mayor energía y confianza.

La lactancia se hace sostenible cuando hay red

La lactancia no depende únicamente de quien amamanta. Es un proceso que se construye con tiempo, aprendizaje y acompañamiento. Contar con una red de apoyo puede marcar una gran diferencia durante las primeras semanas y favorecer una experiencia más tranquila y sostenida.

Acompañar significa ofrecer ayuda concreta: acercar un vaso de agua durante la toma, colaborar con las tareas del hogar, cuidar al bebé para que la mamá pueda descansar, respetar sus tiempos y escuchar sin juzgar. También implica comprender que cada experiencia es diferente y que pueden surgir dudas o dificultades que requieren el acompañamiento del equipo de salud.

La lactancia es una responsabilidad compartida. La familia, las personas cercanas, los espacios de trabajo y los profesionales de la salud tienen un rol fundamental para generar condiciones que permitan sostenerla cuando esa es la decisión de la familia.

Brindar información confiable, evitar opiniones que generen culpa y respetar las decisiones de cada mamá son formas de acompañar. Cuidar a quien amamanta es una manera de cuidar al bebé.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación. www.argentina.gob.ar/salud/crecerconsalud/lactancia