En nuestra clínica, la seguridad del paciente empieza por algo esencial: saber con certeza quién es el paciente en cada momento de la atención.

La lectora de QR integrada a la Historia Clínica no es solo una herramienta tecnológica. Es un dispositivo de seguridad, de orden asistencial y de calidad del cuidado.

Cada paciente tiene una identificación única, irrepetible. Al escanear su QR, accedemos

directamente a su historia clínica, sin errores de nombre, sin confusiones, sin interpretaciones.

Además, esta lectora nos permite abrir módulos específicos de la historia clínica en tiempo real, según el momento del proceso asistencial: • Medicación • Evolución médica • Enfermería • Procedimientos • Seguridad del paciente • Registros críticos

Todo lo que se registra queda asociado automáticamente al paciente correcto, al profesional

correcto y al momento correcto.

Esto reduce errores, mejora la trazabilidad y fortalece la continuidad del cuidado. No es control: es protección. No es burocracia: es calidad asistencial.

Cada vez que usamos la lectora QR estamos cumpliendo con estándares internacionales de

seguridad, pero sobre todo estamos cuidando mejor a nuestros pacientes.

La tecnología sola no cambia la calidad. La calidad cambia cuando las personas la usan con

criterio y responsabilidad.

Por eso, el uso de la lectora QR no es opcional: es parte de nuestra cultura de seguridad, de nuestro compromiso profesional y de la forma en que entendemos la atención en esta institución.

Identificar bien al paciente es el primer acto médico. Registrar bien es parte del tratamiento.